El cineasta mexicano Guillermo del Toro presentó este sábado en el Festival de Cine de Venecia su tan esperado proyecto: Frankenstein, una película que ha perseguido desde su infancia y que se perfila como uno de los estrenos más destacados del certamen.

Del Toro, de 60 años, confesó que su fascinación por la historia comenzó en su niñez: vio la versión de 1931 de James Whale cuando tenía siete años y leyó la novela original de Mary Shelley a los 11. “Más que un sueño, fue una religión para mí desde niño”, dijo el director, evocando su pasión que ha perdurado décadas y que hoy se materializa en la gran pantalla.

La película combina un reparto de renombre, con Jacob Elordi como la criatura y Oscar Isaac interpretando a su creador, con una ambición visual y narrativa que aborda temas universales: la paternidad, el perdón, la vida, la muerte y la condición humana. Del Toro aporta su sello característico a la historia: una fotografía impactante, diseño de vestuario y maquillaje impecables, efectos visuales envolventes y una sensibilidad que humaniza a la criatura.

“Vivimos en un tiempo de terror e intimidación. La respuesta para mí son el amor y el perdón”, señaló Del Toro durante la rueda de prensa. “El filme trata de mostrar nuestro derecho a la imperfección, a entendernos como seres humanos en las circunstancias más opresivas”.

La presentación del director en Venecia fue recibida con ovaciones y elogios de la prensa internacional. Con Frankenstein, Guillermo del Toro completa otro capítulo de su carrera marcada por la exploración de lo fantástico y la humanidad de sus personajes; desde El laberinto del fauno hasta La forma del agua, sus filmes han sido reconocidos mundialmente, y hoy continúa cumpliendo los sueños que comenzaron en aquel niño mexicano fascinado por los monstruos y las historias que lo marcaron para siempre.