Tras más de 24 horas de discusión, la Cámara de Diputados aprobó tanto en lo general como en lo particular el dictamen de la nueva Ley General de Aguas y reformas a la Ley de Aguas Nacionales. La votación general resultó en 328 votos a favor, cinco abstenciones y 131 en contra, mientras que en lo particular se aprobó con 324 a favor, 2 abstenciones y 118 en contra. El proyecto fue aprobado luego de una sesión marcada por intensos debates y manifestaciones de campesinos que bloquearon el acceso al recinto.

El propósito de la reforma es ordenar el sistema de concesiones, cerrar espacios a la corrupción, reconocer los sistemas comunitarios de agua y garantizar el derecho humano al agua. La iniciativa pretende asegurar la protección del recurso desde una perspectiva de justicia social y ambiental.

Durante el debate, surgieron críticas de la oposición que advirtió sobre la rapidez en la aprobación y la falta de un análisis más profundo. Aun así, se aprobaron cerca de 68 modificaciones al texto original, aunque solo 18 reservas fueron discutidas en lo particular, relativas a responsabilidad hídrica, plazos de concesión, penalidades y mecanismos de alerta por riesgo de disponibilidad.

La reforma ahora será enviada al Senado para su análisis y posible ratificación. Si se consolida, implicará un cambio profundo en la gestión del agua, impactando a comunidades, productores y usuarios urbanos, al tiempo que abre la puerta a una reconfiguración del manejo hídrico en México.