En pleno corazón de Puebla, el colectivo Voz de los Desaparecidos instaló este 30 de noviembre el “Árbol de la Esperanza”, una estructura cubierta con fotografías, fichas de búsqueda, cartulinas y mensajes que reclaman la localización de sus seres queridos ausentes.
La intervención, organizada por familiares de víctimas de desaparición, busca recordar a las autoridades que cada nombre representa una vida en pausa y un hogar incompleto. “Este árbol no pretende ser vistoso; su propósito es visibilizar el dolor”, expresó la fundadora del colectivo, María Luisa Núñez, al señalar que muchas familias dejaron de celebrar las fiestas decembrinas desde que sus hijos, padres o hermanos desaparecieron.
El “árbol” también funciona como un llamado directo a la Comisión de Búsqueda del Estado, a la que los colectivos exigen mayor eficacia y sensibilidad. Para las familias, no se trata solo de colocar fotografías, sino de pedir acciones concretas que permitan avanzar en las investigaciones y encontrar a quienes aún no han regresado a casa.